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Beneficiarios de Ciudad Victoria recuperan la dignidad

La forma de vida para 420 familias que habitaban en la zona reservada de seguridad del Monte Sinaí, noroccidente de Guayaquil, cambió desde el lunes 23 de julio de este año.

Ese día familias enteras abandonaron las vetustas covachas de caña y zinc ubicadas en Ciudad de Dios y Monte Sinaí, para instalarse en viviendas de hormigón armado, con servicios de agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, espacios verdes, centro cultural, unidad de Policía Comunitaria y vías de acceso del Programa Habitacional Ciudad Victoria.

Ese es el caso de la familia compuesta por Ana Rodríguez, su esposo Jorge Yépez, y sus hijos Jorge Luis, Joffre e Ismael. Ellos dejaron la cooperativa de vivienda Sergio Toral el lunes 23 de julio, para instalarse en Ciudad Victoria, en donde están adaptándose a un nuevo estilo de vida, nuevos vecinos y un mejor ambiente.

La emoción de ir a una solución habitacional nueva, fue grande. Lo primero que hicieron al llegar hasta ese sector, fue agradecer a Dios y al Gobierno Nacional, por hacer realidad el sueño de tener una casa propia.

“Estamos seguros que en este lugar vamos a vivir mejor, porque ya no tendremos las molestias de los mosquitos, del lodo, del peligro que se caiga la casa o que nos inundemos”, dijo Ana Rodríguez, mientras limpia el piso de la casa 4516-11B de Ciudad Victoria.

Es difícil reunir los recursos para construir una casa, por ello es importante el apoyo que nos dio el Gobierno Nacional a través del MIDUVI, señala la mujer, en tono emocionado.

La incomodidad de tener que pagar un dólar por tanque de agua de 200 litros para lavar la ropa queda solo para el recuerdo. Esta familia tenía que comprar 5 tanques para el consumo doméstico y para el aseo cada semana. Hoy la casa ubicada en Ciudad Victoria, tiene red de agua potable y ni siquiera para asear los utensilios de concina tendrá que salir de la casa, porque cuenta con lavabo y ducha al interior de la vivienda.

Con indignación Ana, recuerda que en la Cooperativa Sergio Toral, tuvo que gastar alrededor de 1.000 dólares para levantar la casa. Además, por un terreno de 8 por 15 metros, pagó 400 dólares, pero nunca recibió un documento que acredite la propiedad del bien. También pagaba un dólar a la semana por guardianía.

Todas esas situaciones negativas, hoy quedan atrás. En Ciudad Victoria, esta familia, al igual que todos los beneficiarios, tiene un lugar digno para vivir, gracias a la decisión del Gobierno Nacional, de trabajar por las familias más desprotegidas del país.