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Beneficiarios de programas de vivienda “Nazón” y “Babarcote” asumen compromisos para el Buen Vivir

El Departamento de Acompañamiento Social del  Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda MIDUVI, en cumplimiento de las políticas del Sumak Kawsay de los ecuatorianos, efectúa talleres de capacitación, dirigidos a beneficiarios del bono de vivienda.

Esta vez, la capacitación se realizó con las familias que se beneficiaron de los programas de vivienda rural denominados: “Nazón” y “Babarcote”, ubicados en el cantón Biblián, provincia del Cañar.

“La filosofía del Buen Vivir, tiene varios componentes, la vivienda es uno de ellos, no puede ser considerado como un regalo material, sino como un espacio donde se puede edificar y consolidar la familia, pilar fundamental de la sociedad”, señaló el Coordinador zonal 6 del MIDUVI, José Brito, durante el desarrollo del taller sobre buen uso de la vivienda, efectuado en Biblián, el miércoles 9 de octubre.

Por su parte, el Director provincial del MIDUVI en Cañar, Francisco Salinas, explicó que estos talleres de alcance nacional, tienen como objetivo acompañar a las familias en su nueva forma de vida. “Es importante que los beneficiarios conozcan sobre sus deberes, derechos y compromisos que les  permitan disfrutar de la vivienda y a su vez, cuidarla”, aseguró.

Asimismo, Rocío Castro, facilitadora del taller, indicó que las familias beneficiarias de estos programas están próximas a recibir las viviendas, financiadas con el bono que entrega el MIDUVI y su compromiso es habitarlas de inmediato. Dentro de seis meses no se puede hacer ampliaciones u otro tipo de cambios en la estructura de la casa, aclaró.

A través del proyecto de vivienda “Nazón” se construyeron 27 viviendas nuevas y dos mejoramientos con una inversión de 180.100 dólares; mientras que en la comunidad “Babarcote”, se construyeron 24 viviendas nuevas y un mejoramiento, con una inversión de 156.300 dólares.

La solución habitacional es para disfrutarla en familia no se la puede vender, rentar, regalar o donar, en caso de que el beneficiario muera, la vivienda se convierte en un patrimonio familiar de los hijos, señalaron las autoridades.

Durante la jornada, también se motivó a los integrantes de los comités de vivienda a organizar y convocar a mingas de trabajo, que permitan mejorar el entorno del barrio y de cada casa a fin de consolidar el concepto de buena vecindad.