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MIDUVI mejora la vida de 23 familias de Chingazo con viviendas dignas

Guano es una ciudad pequeña que se encuentra al norte de la provincia de Chimborazo. A 30 minutos del parque central de esta urbe, se localiza la comunidad Chingazo, un pueblo que a diferencia de otras zonas rurales, se muestra como un lugar árido lleno de polvo y maleza.

Los ingresos económicos de las familias de este poblado provienen de la producción avícola y varios oficios artesanales. Aquí, la agricultura es casi nula, pues la tierra es seca, no llueve, por eso es que hay pocos sembríos.

La habitabilidad es un problema social que sufren los pobladores de Chingazo. En el lugar, existe poca presencia de habitantes y, en cuanto al tipo de viviendas, se reflejan decenas de  covachas hechas con tablas viejas y planchas de zinc oxidadas, que dan muestra de los escasos recursos económicos de sus habitantes.

Ante estas circunstancias, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (MIDUVI), a través de la Dirección provincial de Chimborazo, trabajó a favor de la gente de esta localidad para dar solución habitacional a 23 familias y cambiar ese panorama desolador que tiene el pueblo.

Yaset Tacle, técnico de la Dirección provincial de Chimborazo, indicó que el programa habitacional Chingazo, empezó a desarrollarse desde el 2009. “El plan habitacional se demoró debido a la identificación de los beneficiarios, y finalmente en el 2012 ya se pudo iniciar la construcción de las viviendas, para las personas que cumplieron con los requisitos”.

Estas 23 familias ahora cuentan con viviendas de 36 m², que están conformadas por dos dormitorios, sala, comedor y baño. Además, las casas tienen todos los servicios básicos (energía eléctrica, agua potable y alcantarillado). La inversión en esta obra es de 118.000 dólares.

Ángel Vilema, es uno de los beneficiarios de Chingazo, él no tenía casa y vivió 22 años en la casa de sus suegros. Mientras deshierba su pequeño sembrío de cebolla en el huerto de su casa, narra que estos proyectos solo se veían en las ciudades y nunca en los pueblos pequeños. “Mi casa nueva me entregaron recién hace un mes”, comenta Vilema, quien tiene planeado colocar un piso de madera en la sala y los dormitorios para abrigar la vivienda.

“Yo he visto toda la obra del Gobierno y vemos que sí hay personas que rescatan a los pueblos”, sostuvo Vilema, al ver que el Gobierno, a través del MIDUVI, le cumplió el deseo de toda su vida y la de sus vecinos: tener casa propia. “En esta comunidad, todos han accedido a las viviendas y están contentos, y no es para menos, pues que le regalen una casa es algo maravilloso”, afirma.

A 100 metros más al oriente de la casa de Vilema, está la familia de Carlos Arévalo, de 65 años y su esposa, María Esperanza Ortiz, 53 años. Llevan 36 años de casados; ellos también son beneficiarios del MIDUVI y manifiestan sentirse alegres por la casa nueva. “Agradezco a este Gobierno, porque nos ayudan a tener una casa propia, ahora vivimos en un lugar más bonito, limpio y con dignidad”, expresa María Ortiz, mientras observa el rostro alegre se su esposo Carlos.

Arévalo, cuenta que su familia tenía una casa hecha con techo de paja, piso de tierra y con dos cuartos que utilizaban como cocina, comedor y dormitorios, mientras que el baño lo tenían fuera de la casa; allí vivieron por muchos años, en condiciones precarias; pero esa realidad quedó atrás, ahora tiene una vivienda digna, como la mayoría de las familias de esta comunidad.

La tranquilidad y la alegría se ha instalado en este valle árido del cantón Guano, pues los moradores de Chingazo ya no se preocupan por pagar un arriendo, o resfríos por salir en las noches al baño que se encontraba fuera de la casa, o por el miedo a no saber dónde vivirán el próximo mes, ni qué favores tendrán que cumplir para tener un lugar donde habitar; pues sus habitantes sienten que las viviendas construidas con el bono que entrega el Gobierno Nacional, les da seguridad y tranquilidad para vivir con la familia.