Reasentamientos aportan al Buen Vivir de dos cantones bolivarenses

Augusto Silva, titular de la Dirección Provincial de Bolívar del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), destacó que entre las principales actividades que la instancia realiza en beneficio de la población de aquella parte del país, están los reasentamientos, pues las características de las tierras denotan ciertos riesgos de deslave.
Uno de ellos ocurrió el 12 de febrero de 2011 en el sector de Tambán, en el cantón Chimbo, cuando un derrumbe en la montaña provocó la pérdida de 17 viviendas y 13 que quedaron semidestruidas.
Los vecinos se quedaron sin un lugar para vivir, pues las construcciones fueron realizadas en un área cercana al precipicio, el terreno fue declarado de utilidad pública por el Municipio que se encuentra realizando tareas de limpieza del sector.
Es así que la cartera de Estado decidió tomar acción en la zona e invertir cerca de 360.000 dólares para construir el reasentamiento de Tambán, conocido por sus habitantes como la ciudadela Santa Marianita, que se ubica a dos cuadras del lugar del fenómeno natural.
Allí fueron trasladadas las 30 familias afectadas por el derrumbe, quienes cuentan con viviendas de 40 metros cuadrados de superficie divididas en dos dormitorios, un baño, sala-comedor y cocina, además de un espacio en la fachada que ha sido utilizado como jardinera por la mayoría de los vecinos.
Guillermo Rodríguez, profesor de Labores Agrícolas en un centro educativo de la zona, fue el primer presidente del reasentamiento, y recuerda con gratitud lo realizado en beneficio de su población. “No nos costó un solo centavo vivir como reyes ahora”, indica.
A pocos metros de la casa del docente se encuentra una cancha de uso múltiple que también fue construida por el Miduvi y dos emprendimientos creados por vecinos del reasentamiento: una tienda de abarrotes y un cibercafé.
 Una de las casas que destacan en la zona es la de Elena Ramírez, madre de tres niños que labora como dependiente en una ferretería del centro de Chimbo. Ella aprovechó el espacio delante de su vivienda para construir una jardinera que llama la atención de quienes transitan por allí.
“Mis vecinos me molestan diciendo que todo lo que no invertí en comprar la casa lo usé en las plantas”, recuerda la dueña de Peluchín, un perro mestizo que fue el único animal que sobrevivió al deslave.
Una situación muy parecida la sufrieron los habitantes del reasentamiento San Miguel, ubicado en el cantón del mismo nombre, en donde se invirtieron 120.000 dólares en la construcción de viviendas para los diez afectados de un derrumbe en la zona de Bilovan.
Ellos viven en lo que ahora es conocido como el barrio Holger de la Pared, cuyo presidente Enrique Garófalo, recuerda que tuvieron que unirse como comunidad para poder acceder a los fondos de reasentamiento que entrega el Miduvi.
“Como preguntando se llega a Roma, nosotros llegamos al Miduvi e hicimos todos los trámites necesarios para obtener el bono. Ahora vivimos en un barrio muy bonito con todos los servicios básicos”, indica el representante ciudadano.
En el sitio habitan María Isabel Gaybor y sus dos hijos, uno de ellos llamado Carlos tiene una discapacidad intelectual del 76%, por lo que su madre asegura que cuenta con un espacio adecuado para que el niño pueda desarrollar sus actividades diarias.
“Jamás en la vida me hubiera imaginado en tener una casa propia en un lugar tan bonito y cercano a todo, antes pagaba 30 dólares mensuales pero ahora tengo mi casa y puedo compartir este espacio con mi familia”, afirma.